Milind Bokil Quotes Milind Bokil

मी काय करावं न कळून नुसता बसून राहिलो. आम्ही एकमेकांकडे मधून मधून बघत होतो आणि ती बहिणीशी बोलण्यात गुंग आहे असं दाखवत असली तरी तिचं लक्ष माझ्याकडे होतं हे मला माहित होतं. पण वेळ फुकट जात होता. एवढं सगळं जमवून आणून काही बोलणंच नाही म्हणजे काय? परत अशी संधी कधी येणार? मला आतल्या आत खूप अस्वस्थ व्हायला होत होतं.

मग बराच वेळ असा गेल्यानंतर माझ्या लक्षात आलं की ते असं बसणंसुद्धा खूप छान होतं. त्या बाहेरच्या मंडपालाही स्वच्छ, गार काळी फरशी होती. फुलांचा आणि उदबत्त्यांचा सुंदर वास दरवळत होता. मधून मधून घंटा वाजत होत्या. सगळे लोक कसे स्वच्छ आंघोळी करून चांगले चांगले कपडे घालून आले होते. सगळं वातावरण कसं आनंदी आणि पवित्र होतं आणि मुख्य म्हणजे त्या मंडपात शिरोडकर होती. माझ्यापासून लांब बसलेली. पण तिच्या आणि माझ्यामध्ये काही तरी होतं. सोनेरी आकाशगंगेसारखं. आणि ते जे होतं त्यानं आम्हांला दोघांना बांधून घेतलं होतं. आणि ते इतर कुणालाच दिसत नव्हतं. तिच्या बहिणीला, आजूबाजूच्या माणसांना, कुणालाच नाही. फक्त आम्हांलाच दिसत होतं ते आणि तिथल्या त्या देवांना. ते आमच्याकडे पाहून गालातल्या गालात हसत असणार आणि न मागताही आशीर्वाद देत असणार. आणि ते काही तरी होतं हे मला उशिरानं कळलं, पण शिरोडकरला आधीच कळलं असणार. म्हणून ती शांतपणे बसली होती. नुसती मंद मंद हसत.

मग मला कळलं की, आम्ही जे शोधतोय ते हे आहे. ते जे आमच्या दोघांमध्ये न बोलता भरून राहिलं होतं ते. आम्ही सगळेच शोधत होतो ते. मी, सुऱ्या, फावड्या, चित्र्या, आंबेकर, सुकडी, नरूमामा. आम्हांला सगळ्यांना पाहिजे होतं ते हेच. त्याला काय म्हणतात ते मला माहित नव्हतं. पण त्याची काही गरज नव्हती. ते मला सापडलं होतं आणि तिलाही. मग पूर्वी कधीही पहिला नव्हता असला आनंद माझ्या मनात भरून आला. मला खूप सुंदर वाटलं. पवित्र. भाग्यवान.

म्हणून मग थोड्या वेळानं त्या दोघी उठल्या आणि फाटकाकडे चालू लागल्या तेव्हा मी शांतपणे त्यांना जाऊ दिलं. ती फाटकातून जाताना मागे वळून पाहील हे मला माहित होतं. तसं तिनं पाहिलंच. तिला लांबून दिसलं नसणार, पण मी समजूतदारपणे फक्त हसलो.

Mathias Malzieu Quotes Mathias Malzieu

Nieva sobre Edimburgo el 16 de abril de 1874. Un frío gélido azota la ciudad. Los viejos especulan que podría tratarse del día más frío de la historia. Diríase que el sol ha desaparecido para siempre. El viento es cortante; los copos de nieve son más ligeros que el aire.
¡Blanco! ¡Blanco! ¡Blanco!
Explosión sorda. No se ve más que eso. Las casas parecen locomotoras de vapor, sus chimeneas desprenden un humo grisáceo que hace crepitar el cielo de acero. Las pequeñas callejuelas de Edimburgo se metamorfosean. Las fuentes se transforman en jarrones helados que sujetan ramilletes de hielo. El viejo río se ha disfrazado de lago de azúcar glaseado y se extiende hasta el mar. Las olas resuenan como cristales rotos. La escarcha cae cubriendo de lentejuelas a los gatos. Los árboles parecen grandes hadas que visten camisón blanco, estiran sus ramas, bostezan a la luna y observan cómo derrapan los coches de caballos sobre los adoquines. El frío es tan intenso que los pájaros se congelan en pleno vuelo antes de caer estrellados contra el suelo. El sonido que emiten al fallecer es dulce, a pesar de que se trata del ruido de la muerte. Es el día más frío de la historia. Y hoy es el día de mi nacimiento. […]
Fuera nieva con auténtica ferocidad. La hiedra plateada trepa hasta esconderse bajo los tejados. Las rosas translúcidas se inclinan hacia las ventanas, sonrojando las avenidas, los gatos se transforman en gárgolas, con las garras afiladas. En el río, los peces se detienen con una mueca de sorpresa. Todo el mundo está encantado por la mano de un soplador de vidrio que congela la ciudad, expirando un frío que mordisquea las orejas. En escasos segundos, los pocos valientes que salen al exterior se encuentran paralizados, como si un dios cualquiera acabara de tomarles una foto. Los transeúntes, llevados por el impulso de su trote, se deslizan por el hielo a modo de baile. Son figuras hermosas, cada una en su estilo, ángeles retorcidos con bufandas suspendidas en el aire, bailarinas de caja de música en sus compases finales, perdiendo velocidad al ritmo de su ultimísimo suspiro.
Por todas partes, paseantes congelados o en proceso de estarlo se quedan atrapados. Solo los relojes siguen haciendo batir el corazón de la ciudad como si nada ocurriera.

Shannon L. Alder Quotes Shannon L. Alder

You might not get the apology you deserve. You might not get answers to explain the actions of others. You might not get truth that makes sense to you. You might not get people to understand what you went through because of them. You might not get communication. You might not get maturity. You might not get mercy or even common decency. You might not get respect or the chance to explain your side of the story. However, you do get to choose how people treat you. God loves you enough to bring people into your life who won't hurt you, abuse you, betray you, lie and gossip about you, psycho analyse you, break your heart or make you an option or choice. He will bring people into your life that will love you, respect you, fight for you, show gratitude for your love and want to be a part of your life mission. The best part of this is you don't have to convince them of your worth. They want to be there. They know your value. They know your struggles. They are in touch with their own faults and understand you struggle just like everyone else. They won't hold you to a greater standard then they do themselves. They care about you and don't want to see you cry, feel discouraged or give up on this life. When you know the power of who you are and what you have to accomplish you will scratch your head in disbelief that you allowed other people to dictate who you are based on little knowledge of what God knows about you and your life purpose. Letting go isn't about accepting defeat or acknowledging you were wrong. Sometimes letting go is realizing that God has something better in store for you.